sábado, 23 de julio de 2016

De Patéticos...



De Patéticos...

Sí, soy patética y el vulgo no es patético.
El vulgo cambia el significado,
el sentido de las palabras,
las da vuelta,
les cambia las letras,
se las quita,
como le hacen a patético.

Yo soy patética y me gusta.
Me encanta que el vulgo no sea patético.
He leído sobre muchos patéticos:
Mozart, Béquer, Leopardi, Duse;
ellos eran patéticos, eran enfermos,
su enfermedad los hacía patéticos.

Yo soy enferma y patética.
Patética como ellos, no como el vulgo.